sábado, 11 de julio de 2015

Quiero mi país, que reconoce al Otro diferente como ser humano


En el siguiente texto la estudiante  Mercedes Martínez analiza, desde la teoría de Levinas, el lugar del "Otro" en la sociedad a partir del debate entorno a la ley de matrimonio igualitario (2010). El trabajo se realizó en el marco de la materia Filosofía a cargo de la docente Laura Aquino de la sede "Junta Vecinal Manuel Belgrano"  Fines 2, de Vicente López.

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 Quiero mi país, que reconoce al Otro diferente como ser humano

En este trabajo analizaré desde la teoría ética de Emmanuel Levinas “El rostro”, las distintas posturas de los bloques políticos respecto a la votación sobre la ley de matrimonio igualitario.
Para entender la teoría de Levinas debemos conocer en primer lugar algunos sucesos importantes que marcaron la vida del autor.  Emmanuel Levinas (1905-1995) nació en Kaunas, Lituania, en el seno de una familia judía y burguesa. En 1914 se vieron obligados a emigrar a causa de la primera Guerra Mundial, instalándose en Ucrania donde vivieron la revolución bolchevique. En 1931 se nacionalizó francés, gracias a lo cual se salvó del trato que recibieron otros judíos en el campo de concentración en Hannover en el que fue recluido en 1940. Sin embargo, su familia que habitaba en Lituania no tuvo la misma suerte y fue masacrada por los nazis. A partir de estas tristes experiencias, el filósofo decide repensar la ética.
La teoría ética de Levinas rompe con el esquema Sujeto-Objeto de la filosofía occidental, considerando que la Ética es la filosofía primera ya que nos permite pensar en el otro. A este Otro no lo determino a partir del conocimiento sino que él permanece intacto en su alteridad. Levinas identifica con el Otro las figuras del huérfano, del extranjero y la viuda, con los cuales estoy obligado, debo acogerlos, el Otro me demanda, está en primer lugar, debo responder por él, responsabilizarme de sus necesidades. El reconocer al otro como ser humano, como diferente, me humaniza, me hace mejor persona. [1]
Con respecto a a la Ley de Matrimonio Igualitario en nuestro país, el espíritu de la misma hace hincapié en la dimensión igualitaria y antidiscriminatoria. La ley aprobada, Ley Nacional N° 26.618, es una modificación de algunos artículos del código civil, el cambio más importante se dio sobre el artículo 172, que definía al matrimonio entre “hombre y mujer”. A partir de esta ley se reemplazó por “contrayentes”, y se agregó: “ El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o diferente sexo”
La nueva ley fue promulgada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un acto realizado en Casa Rosada el 15 de julio de 2010. En cuanto a la votación en diputados,  bloques como el PRO, la Coalición Cívica y el Peronismo Federal presentaron despachos de minoría. Federico Pinedo (PRO) admitió que no todos los integrantes del bloque respaldarían ese texto y se pronunció a favor de una unión civil que, dijo, otorga más libertades que las que tienen actualmente los contrayentes de un matrimonio civil. Y destacó que esa propuesta no ingresa en ese debate de fondo por la adopción "porque no queremos que se obligue a los jueces a otorgar posiciones cuando podrían considerar que no es lo más conveniente para un caso concreto". Desde el oficialismo, la diputada nacional Juliana Di Tullio (Frente para la Victoria) expresó su apoyo a habilitar el casamiento entre personas del mismo sexo por entender que el matrimonio "no puede estar restringido para una porción de la sociedad".[2] En cuanto a la votación del Senado, luego de más de 14 horas de debate, se aprobó el proyecto de ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. La votación se definió con más holgura de lo que los discursos hacían esperar: 33 votos a favor, 27 en contra y tres abstenciones.
Desde el pensamiento levinasiano podemos decir que la ética al pensar en el Otro y ponerlo en primer lugar siempre, nos lleva a sostener la Justicia como institución, para responsabilizarnos por el prójimo. Por ello es imprescindible la presencia de un Estado democrático, ya que en un Estado fiel a la justicia existe la preocupación constante a revisar la ley, responsabilizando así a los ciudadanos a analizar la dureza de las mismas.
Introduciendo términos como prójimo, protección, solidaridad, igualdad, respeto al diferente, solidaridad, no matarás. Poniendo oído a las necesidades del otro sin que importe su condición social, sexualidad, edad; dándole voz al vulnerable, que por su situación enmudece.
Deberíamos dejar el ego de lado y ver más allá de nosotros mismos, aceptar que somos tal, que a mi lado se encuentra el otro, gracias al cual yo soy quien soy.  





[1]Levinas, Emmanuel (1991). Ética e infinito. A. Machado Libros
[2]Página 12, miércoles 15 de mayo de 2010

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