En el siguiente texto la estudiante Mercedes Martínez analiza, desde la teoría de Levinas, el lugar del "Otro" en la sociedad a partir del debate entorno a la ley de matrimonio igualitario (2010). El trabajo se realizó en el marco de la materia Filosofía a cargo de la docente Laura Aquino de la sede "Junta Vecinal Manuel Belgrano" Fines 2, de Vicente López.
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En este trabajo
analizaré desde la teoría ética de Emmanuel Levinas “El rostro”, las distintas
posturas de los bloques políticos respecto a la votación sobre la ley de
matrimonio igualitario.
Para entender la
teoría de Levinas debemos conocer en primer lugar algunos sucesos importantes
que marcaron la vida del autor. Emmanuel
Levinas (1905-1995) nació en Kaunas, Lituania, en el seno de una familia judía
y burguesa. En 1914 se vieron obligados a emigrar a causa de la primera Guerra
Mundial, instalándose en Ucrania donde vivieron la revolución bolchevique. En 1931
se nacionalizó francés, gracias a lo cual se salvó del trato que recibieron
otros judíos en el campo de concentración en Hannover en el que fue recluido en
1940. Sin embargo, su familia que habitaba en Lituania no tuvo la misma suerte
y fue masacrada por los nazis. A partir de estas tristes experiencias, el
filósofo decide repensar la ética.
La teoría ética
de Levinas rompe con el esquema Sujeto-Objeto de la filosofía occidental,
considerando que la Ética es la filosofía primera ya que nos permite pensar en
el otro. A este Otro no lo determino a partir del conocimiento sino que él
permanece intacto en su alteridad. Levinas identifica con el Otro las figuras
del huérfano, del extranjero y la viuda, con los cuales estoy obligado, debo
acogerlos, el Otro me demanda, está en primer lugar, debo responder por él,
responsabilizarme de sus necesidades. El reconocer al otro como ser humano,
como diferente, me humaniza, me hace mejor persona. [1]
Con respecto a a
la Ley de Matrimonio Igualitario en nuestro país, el espíritu de la misma hace
hincapié en la dimensión igualitaria y antidiscriminatoria. La ley aprobada,
Ley Nacional N° 26.618, es una modificación de algunos artículos del código
civil, el cambio más importante se dio sobre el artículo 172, que definía al
matrimonio entre “hombre y mujer”. A partir de esta ley se reemplazó por
“contrayentes”, y se agregó: “ El matrimonio tendrá los mismos requisitos y
efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o diferente
sexo”
La nueva ley fue
promulgada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un acto
realizado en Casa Rosada el 15 de julio de 2010. En cuanto a la votación en
diputados, bloques como el PRO, la
Coalición Cívica y el Peronismo Federal presentaron despachos de minoría.
Federico Pinedo (PRO) admitió que no todos los integrantes del bloque
respaldarían ese texto y se pronunció a favor de una unión civil que, dijo,
otorga más libertades que las que tienen actualmente los contrayentes de un
matrimonio civil. Y destacó que esa propuesta no ingresa en ese debate de fondo
por la adopción "porque no queremos que se obligue a los jueces a otorgar
posiciones cuando podrían considerar que no es lo más conveniente para un caso
concreto". Desde el oficialismo, la diputada nacional Juliana Di Tullio
(Frente para la Victoria) expresó su apoyo a habilitar el casamiento entre
personas del mismo sexo por entender que el matrimonio "no puede estar
restringido para una porción de la sociedad".[2]
En cuanto a la votación del Senado, luego de más de 14 horas de debate, se
aprobó el proyecto de ley que permite el matrimonio entre personas del mismo
sexo. La votación se definió con más holgura de lo que los discursos hacían
esperar: 33 votos a favor, 27 en contra y tres abstenciones.
Desde el
pensamiento levinasiano podemos decir que la ética al pensar en el Otro y
ponerlo en primer lugar siempre, nos lleva a sostener la Justicia como
institución, para responsabilizarnos por el prójimo. Por ello es imprescindible
la presencia de un Estado democrático, ya que en un Estado fiel a la justicia
existe la preocupación constante a revisar la ley, responsabilizando así a los
ciudadanos a analizar la dureza de las mismas.
Introduciendo
términos como prójimo, protección, solidaridad, igualdad, respeto al
diferente, solidaridad, no matarás. Poniendo oído a las necesidades del
otro sin que importe su condición social, sexualidad, edad; dándole voz al
vulnerable, que por su situación enmudece.
Deberíamos dejar
el ego de lado y ver más allá de nosotros mismos, aceptar que somos tal, que a
mi lado se encuentra el otro, gracias al cual yo soy quien soy.
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